Miércoles 17 de Enero de 2018
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farandula
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Hasta Johnny Llevo..
Feb 10, 2015 | Fuente y/o Autor: http://www.bonaisima.net/
Hasta Johnny Llevo..
un día, el avión que piloteaba Juan de Dios se estrelló debido a una aparente falla mecánica, perdiendo su vida al instante. No, Trujillo no olvidaba ni perdonaba. Lo suyo era el teatro, táctica que enseñó a su hijo espiritual predilecto, el doctor Joaquín Balaguer, quien de la mano de tan experimentado preceptor, se hizo un simulador consagrado.
Por eso, el maestro Cerón, soldado de mil batallas, le sugirió al joven aprendiz de músico un cambio prudente de nombre que le ahorró, sin duda, unos previsibles sinsabores. De modo que Juan de Dios Ventura Soriano devino Johnny Ventura, nombre con el que ha entrado gloriosamente en la historia del arte popular tropical (la referencia proviene del “Fichero Artístico Dominicano” de Jesús Torres Tejeda).
Y así, este rebautizado Johnny Ventura (n. 1940), no solamente fue un artista que transformó el modo como se presentaba la orquesta ante el público, revolucionando la manera de bailar y contonearse debido al uso habilidoso de las piernas, creando nuevos pasos llenos de viril sensualidad y gracia masculina, sino que fue cantante, arreglista y compositor de temas sumamente exitosos.
Johnny, según cuentan, pensaba ser arquitecto, pero el destino lo llevó a participar en uno de los programas de La Voz Dominicana. Tras algunos fracasos, logró un primer lugar que le valió una beca para estudiar locución, música y técnica vocal en la escuela de la citada emisora. Aunque la fama y la contribuciones de Johnny se produjeron luego de la muerte de Trujillo y de la salida obligatoria del país de Petán Trujillo y de todos sus familiares: con el Combo Caribe de Luis Pérez vino “La agarradera” y del propio Johnny, “Cuidado con el cuabero.” Ya con su propio combo-show, posteriormente vendrían discos de oro: “La muerte de Martín” y “¡Ah no, yo no sé no!” Pero la formación la tuvo en la citada academia de La Voz Dominicana.
En La Voz Dominicana se consagró la inmensa Casandra Damirón (n.1919 – 1983), coreógrafa, bailarina y cantante tan excelente que superaba con creces a la cubana Celia Cruz, según el polémico criterio del erudito periodista Alvaro Arvelo hijo. Nacida en Barahona, tempranamente había mostrado un talento extraordinario para el canto y el baile. En 1945 fue contratada por Petán para que trabajara con la superorquesta San José, dirigida por el maestro Luis Rivera. En La Voz Dominicana (LVD) formó un grupo con el que estilizó definitivamente el baile y las danzas criollas. José Arismendi Trujillo Molina, mejor conocido como Petán, con sus contratos, cursos y becas, le dió a muchos artistas un relativo respiro económico, o la preparación profesional necesaria para su oportunidad futura. Por ejemplo: María Cristina Camilo, primera mujer dominicana presentadora de televisión, ganaba veinte pesos al mes como enfermera de una clínica privada, en su natal San Francisco de Macorís en el año 1949. Renunció porque le negaron un aumento sobradamente merecido. Petán la admitió como locutora, comenzando con setenticinco pesos, que al poco tiempo fueron cien (Reportaje de Mirta Rodríguez en "A Primera Plana")
Incluso, en la calle donde estaba ubicada la emisora, Ave. San Martín con la calle Ciudad de Miami, hoy Dr. Tejada Florentino, en esta última calle, repito, fueron edificados unos prácticos chalecitos, algunos embellecidos con breves jardines, donde el hermano de Trujillo fue ubicando a sus colaboradores del mundo del arte. Allí vivía la comediante Antonia Colón, la celebérrima Felipa del por entonces popular programa "Romance Campesino". Al lado de ella, el bajista Cintrón. En el frente, el maestro Rodofo Manzano. Próximo a la calle Francisco Henríquez y Carvajal, vivía el maestro técnico de Radio Televisión Dominicana, don Lulio Moscoso.
En el frente, la voz de oro de Ramón Rivera Batista, y a su lado don Cañán, bajista y pintor de los letreros con los que se anunciaban las películas del cine de La Voz Dominicana; más allá, los también locutores Bruno Pimentel, Homero León Díaz y Jaime Brache. También vivían en tales chalecitos el músico Chiquitín Payán; en otro, la cantante Criolla Hidalgo y más acá Lita Sánchez. Del otro lado de la cuadra, en la calle "La Guardia", vivían el guitarrista de voz viril plena de sentimiento blue, Nicolás Casimiro; el comediante Julio César Matías. También estaban en el barrio, entre otros, la cantante Inés Gelavelt (en la Prof. Amiama Gómez), el trovador Luis Vásquez y los esposos Angela y Tony Curiel, cantantes, ubicados un poco más próximos a La Voz Dominicana, en la concisa y bifurcada calle Charles Piet.
Eran tiempos difíciles, donde el público mismo no tenía conciencia de la importancia del artista como depositario de cultura; la mayoría de éstos compartía varios oficios para poder sobrevivir y entresacar momentos para realizar la vocación, ese llamado esencial a nuestro yo profundo al que nadie puede renunciar sin traicionarse a sí mismo.
Claro, muchos de los que lograron descollar en aquel ambiente opresivo de la dictadura trujillista, en particular los que laboraron bajo Petán, se vieron obligados a tolerar numerosas afrentas a su dignidad, humillados por ese individuo que se creía por encima del resto de los mortales. Porque ciertamente, este hermano de Trujillo, por su comportamiento, era como una especie de junker prusiano, entroncado en el centro mismo del Caribe tropical, el sendero del sol, aunque él mismo era procedente del fondo oscuro de una caverna donde yacen los más siniestros deseos del alma humana.
Por eso era usual ver a Petán, pistola al cinto y fusta en mano, como si viviese en una hacienda donde se domaran caballos salvajes; dando órdenes cortantes en su oficina o paseando junto al oficial del cuartel de la policía que protegía el edificio de su palacio radio-televisor, infundiendo en los transeúntes y vecinos un irreal respeto, almacenando en todos el deseo ferviente de que pronto terminase ese reinado del terror. Y claro, el sujeto en cuestión era tan impredecible, como contradictorio. A ratos podía ser simpático y magnánimo, generoso y compadecido, y en otros tan despiadado como arbitrario.
Al pobre ignorante le creció el ego hasta un extremo peligroso. De niño que hacía pequeñas diabluras, pronto pasó al papel de joven delincuente que robaba ganado. Pero, el ascenso meteórico de su hermano Rafael, al ganarse la confianza del presidente Horacio Vásquez, a quien simuló admirar y servir con la lealtad propia de un hijo, para luego traicionarlo y llegar al poder por uno de los movimimientos más astutos de la historia, le ganó a Petán su cuota de prestigio y poder hasta por inercia. Que no había tal en él, sino por el contrario: poseía la idónea competencia del mañoso.
Y así, un buen día, aquel ser pintoresco se vió designado como agregado militar en la vieja Europa mediante el decreto del 11 de febrero de 1935. Luego, los delegados a la convención del Partido Dominicano - único permitido- lo eligieron por aclamación popular vicepresidente de esa organización. Hizo negocios de exportación de frutos con el exiliado venezolano Rómulo Betancourt. Los Trujillo salieron peleando con éste, lo agredieron físicamente, cancelaron la empresa y luego lo expulsaron del país, cosa que tuvo sus consecuencias una vez que éste aparente inofensivo "carajo a la vela" llegó a la presidencia de su nación (el caso lo trato en otros capítulos de mi próximo libro "Trujillo: los resortes del poder").
En unos cuantos años Petán logró ser el dueño de la más poderosa empresa de radio en la República Dominicana. Prontamente una vía principal de la ciudad de Bonao se vió "honrada" con su nombre y apellido al que ya se le había buscado y hallado patricio abolengo. Y aunque en el país habían otras emisoras de radio, varios centros de diversión y múltiples cines, el complejo agrupado bajo el nombre de Palacio de Radio Televisión Dominicana gozó de un privilegio único y, sin lugar a dudas, era de lo mejor en la época. Pues pese a todo lo negativo que pueda decirse, Petán tuvo la creatividad de fundar una escuela para su emisora de radio y televisión, y contratar para ella a profesores nacionales y extranjeros de un altísimo nivel, donde se formaron unos profesionales de la locución, el baile, el teatro y el canto con un nivel de excelencia y disciplina indiscutible.
Ahora bien; los que leyeron los dos artículos previos habrán observado que se repiten para cada artista dos palabras: "artista exclusivo". Bajo un contrato gansteril Petán ataba indefinidamente a su empresa lo mejor que había en aquellos momentos, sin posibilidad de tener luego la ayuda de ningún "Padrino" liberador. Tal cosa impedía la movilidad, especialmente internacional de los artistas y limitaba una amplia difusión mundial de la música elaborada en República Dominicana, salvo excepciones. La cosa comenzó a cambiar cuando a principios de 1959 un pequeño grupo de empresarios, productores y artistas cuajaron el sueño de abrir otra planta televisora, rival de la oficial Voz Dominicana: Rahintel, el canal 7, propiedad de Pedro Bonilla Portalatín, quien ya era dueño de Radio HIN. Es verdad que Bonilla Portalatín estaba asociado con Ramfis, el mimado hijo mayor del tirano, y dicen que hasta Radhamés, su hijo menor, tenía algunas acciones. Pero la cosa era un reto auténtico, pues la dictadura en esos terrenos tanto como en el político, hasta ese momento había sido monolítica. El músico y promotor del arte, Rafael Solano, tuvo la audacia de llamar para su programa del mediodía en el nuevo canal televiso "La Hora del Moro", a un conjunto de jóvenes valores, escasamente conocidos, pero con grandes deseos de hacer algo distinto y creativo.
De ahí surgió la segunda gran ola de artistas dominicanos: la bellísima Luchi Vicioso, dueña de una voz de dulzura cristalina. Aníbal de Peña, cantante de voz exquisita, pianista y compositor de altísima inspiración (además de ser autor de canciones románticas, compuso luego el himno del Partido Revolucionario Dominicano y el himno de la Revolución Constitucionalista de 1965). Estaba el talentoso José Lacay, Niní Cáffaro para quien más tarde Solano compondría su genial composición de fama universal, "Por Amor". El multifacético Freddy Beras Goico, quien devendría como una figura histórica de la televisión. También los magníficos cantantes Julio César Defilló, Horacio Pichardo y el depurado Fernando Casado. El humorista y promotor del rock and roll, Milton Peláez. El punto es que se creó una fuerte competencia para la oficial emisora de Petán.
No era necesario que este grupo de artistas notables se declarara expresamente antitrujillista; no tenían por qué hacerlo y hubiera sido hasta necio. Solamente tenían que hacer lo que hicieron, y con qué altura. Que después algunos, en su papel de artistas laboraran en otro proyecto trujillista, el de Radio Caribe, merece un capítulo aparte. Pero de nuevo, no es el traje que las circunstancias te obliguen a llevar lo que establece quién exactamente eres, sino los hechos que generes y la actitud con que se enfrentan. Por cierto, al mismo Solano correspondería unos lustros más tarde, desarrollar la tercera ola de artistas dominicanos con sus varios festivales de la voz y la canción, (Fernado Villalona, Adalgisa Pantaleón, Sergio Vargas, entre otros).
Empero, prosigamos con Petán. El primero de enero de 1955 es nombrado teniente general sin tropas a quien mandar, pues Trujillo, por ciertos conatos de rebeldía de su hermano lo pone a distancia del mando efectivo. Por eso, Jesús de Galíndez, en su pormenorizado estudio de la dictadura de Trujillo llega a decir un poco burlonamente que "su mando (el de Petán, nota de JTB) parece ejercerse sobre algunas de las artistas contratadas por la emisora, y sobre los transportes por carretera (La Era de Trujillo, J. De Galíndez, Primera Ed. Letra Gráfica, pág. 313). No creo necesario entrar en detalles personales que resultarían lastimosos. Por eso compendiaré el asunto con un par de anécdotas, que sin herir susceptibilidades, pinten el ambiente que se vivía.
Es verdad que Petán, y el coro de adulones que le rodeaban, tuvieron muchas mujeres. Disfrutando del poder absoluto de su hermano, a muchas casó luego con obedientes subalternos. Por eso se habla del conocido merengue "El jarro pichao", lo que no quiere decir en modo alguno que todas las mujeres de Bonao y zonas aledañas fueron abusadas o que se dejaron abusar, aunque ciertamente muchos hubieran querido hacerlo, por ser las mujeres de allí de las más hermosas del país. El asunto es que, el General, con frecuencia, andaba con diferentes mujeres. Por eso cuentan que le ordenó a su chofer que una vez entrara él o su acompañante de turno a su vehículo de lujo, ni se le ocurriera mirar hacia atrás por el espejo.
Entonces en un viaje de Bonao a la Capital, el chofer enciende el carro en espera del General, pues a éste no le agradaba perder el tiempo. Se acerca Petán, le abre la puerta, y se pone al volante, sin mirar para atrás. Al oír el cierre de la puerta, arranca a toda velocidad, sirena al aire como le gustaba al hombre para que los demás vehículos le abrieran paso de inmediato. Al llegar a Ciudad Trujillo y parquearse en la mansión de su su jefe, situada al lado del edificio de La Voz Dominicana, grande fue su sorpresa al abrir la puerta y percatarse de que había viajado solo. Sucedió que cuando en Bonao oyó la puerta cerrarse, era Petán que se había devuelto a buscar su maletín que había dejado olvidado. Esta vez el arbitrario General no pudo decir nada. El chofer había obedecido al pie de la letra la orden: no mirar para atrás.
Petán acostumbraba, cuando estaba de humor, a regalar dinero en efectivo, casas y hasta parcelas de tierra. A veces, para lograr esto, bastaba que una joven bailase con él una pieza, que así de caprichoso era el General. Conocida fue la trifulca que tuvo con su poderoso hermano Rafael, cuando en un día de San José (19 de marzo), aquel, cuyo nombre era precisamente José Arismendi, alegremente regaló unas tierras propiedad del Ingenio Catarey.
La intérprete de merengue típico ("perico ripiao") Manuela Cabrera Taveras, mejor conocida como "Fefita la Grande" o "La mayimba", ha contado cómo, cuando era niña, su fama tocando el acordeón llegó hasta Petán, quien en una fiesta quedó tan sorprendido por su habilidad en la ejecución del instrumento musical, que le obsequió prontamente cien pesos, cantidad nada despreciable en la época si tomamos en cuenta que un guardia raso ganaba veinte. En otra ocasión, Petán, que se las daba de bailador habilidoso, gustaba que la orquesta y el público lo rodearan, mientras él ejecutaba sus piruetas merengueras. En una de esas el cantante, moviéndose también entusiasmado, resbaló. Entonces el General paró de bailar, haló su cartera y le pasó cien pesos "para que mande a lavar el traje", le dijo sonriente. Al ver aquello, otro de los músicos comenzó a simular que se caía. Pero Petán le cogió la seña y le dijo secamente: "Déjate caer pendejo, que te voy a mandar a pelar a caco (al rape), y vas preso pa la Cumbre" (donde estaba el cuartel de la policía).
Pero volvamos hacia atrás precisamente, porque Petán, amén de pintoresco, era peligroso. Galíndez, que perdió la vida a causa de su libro sobre la dictadura en 1956, no llegó a ver el final de la Era y el nuevo papel de Petán. En los años finales de la "Era Gloriosa", "El Jefe" favoreció una serie de fuerzas paramilitares con la idea de tener en cada región gente con capacacidad para enfrentar a posibles invasores externos y a los que internamente los apoyarían. Así vemos surgir "Los Jinetes del Este", presididos por Félix Bernardino. "Los Reservistas" del sur, dirigidos por José Pimentel, pero sobre todo Los Cocuyos de la Cordillera que tenían como líder a Petán.

Ahora bien; en 1959 los jóvenes no solamente comenzaron a hacer música y arte que no estaba en estricta correspondencia con las directrices de la dictadura, sino que un grupo de ellos llegó en junio por Constanza, Maimón y Estero Hondo, procedentes de Cuba, con la idea de acabar con el régimen. Fueron exterminados sin piedad, y los pocos que quedaron vivos, cruelmente torturados. Pero sembraron la semilla de la rebelión. Y pronto surgió un amplio grupo de juveniles opositores, cuyas cabezas visibles fueron las hermanas Mirabal (las mariposas) y Manolo Tavárez Justo, agrupados en el movimiento político-social "Catorce de Junio", simiente a su vez de las principales tendencias de cambio y reforma en la República Dominicana, desde la izquierda radical hasta las facciones progresistas dentro del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), como dentro del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), fundado por Juan Bosch, incluida la Unión Cívica Nacional (UCN), en sus primeros tiempos.
Pues bien, "Los cocuyos de la cordillera" acompañaban a la tropa regular, sirviendo de prácticos, cuando no de delatores, como en el caso de Mayobanex Vargas que fue identificado por uno de ellos una vez que decidió entregarse voluntariamente, y evitar males mayores sobre su familia (M. Vargas, citado por Víctor Gómez B., en "Balaguer y Yo", tomo I, pág. 61). Dice Mayobanex que entre las lomas de Constanza y Bonao, mientras preparaban comida (luego de varios días sin probar ni agua), encendieron la radio y sintonizaron La Voz Dominicana. Oyeron los nombres de los guerrilleros, incluídos los de algunos de los presentes, y luego el locutor añadía: ¡muertoooo! Después, para celebrar la victoria de la dictadura, la emisora amenizaba con los famosos merengues en honor a Trujillo, los cuales varios de los insurrectos decidieron bailar para festejar que aún estaban vivos (Mayobanex Vargas, Testimonio Histórico Junio 1959, citado por Víctor Gómez Bergés, en Balaguer y yo, tomo I, pág. 105.)
En su finca del Km. 8 de Bonao, Petán interrogó a varios guerrilleros, entre ellos, al ya citado Mayobanex, que era oriundo de ese pueblo, precisamente; y lo hizo en compañía del general José Eleuterio Pedraza, militar exiliado de la Cuba batistiana. Se enteraron prontamente cuántos eran, dónde fueron entrenados, que Camilo Cienfuegos fue que los despidió, no Fidel; y que el Ché Guevara opinaba que esos expedicionarios no estaban debidamente preparados (Víctor Gómez B., obra cit. págs. 96-102).
Pero, todo tiene su final. Un poco más adelante, Trujillo fue ajusticiado. Petán intentó quedarse en el poder. Utilizó todos los medios posibles. La "Semana Aniversario" de 1961, que contó con la presencia de más de setenta artistas extranjeros, fue la última que celebró. Pretendió convertirla en un foro que le suministrara una popularidad que ya le era imposible alcanzar. Obligado por el gobierno norteamericano, que temía una revuelta popular, tuvo que marcharse del país, luego de que fracasara un golpe de Estado junto a su hermano Héctor y su sobrino Ramfis. En dicho plan hubieran caído asesinados, solamente en la región del Cibao, más de tres mil personas (Balaguer y Trujillo, Francisco Rodríguez de León, pág. 419). Tanteó regresar al país en numerosas ocasiones, dilapidando en el propósito el dinero que logró sacar en su huida inesperada. Murió al borde de la miseria, anhelando el poder y los placeres del ayer. La ley 5785, del 4 de enero de 1962, declaró confiscados y como bienes nacionales todos los teneres y acciones de la familia Trujillo. Ya no era posible el retorno al pasado. Sencillamente, para José Arismendi Trujillo Molina, Petán, todo había concluido.
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